jueves, 24 de septiembre de 2009

Liceo Camilo Henriquez

Ha pasado tiempo ya, desde la vez que escribí, ahora quisiera exponer acerca de lo que otro establecimiento, esta vez particular-subvencionado, plantea y propone para sus estudiantes, y el como ellos lo sienten, para ello, he enviado un extracto de la propuesta institucional que tiene para sus alumnos, a uno de sus egresados, estudiante de Pedagogia en Religion y Orientacion Vocacional, Profesional, en la UCT.

A continuación, les publicare el mismo texto que le he enviado a el, el cual pueden encontrar completo en la paguina web de este liceo, y posteriormente les agregare los comentarios que he recibido de el.

El Liceo aspira a ser más que una Institución apegada a la tradición, un agente activo y positivo, teniéndo siempre en el centro de su quehacer, al educando, manteniéndo una renovación contínua, una evaluación permanente y un proceso de cambio planificado.

El Profesional de la Educación, debe ser una persona con una sólida formación intelectual, moral y ética.

El Estudiante del Liceo Camilo Henríquez, debe ser una persona intelectualmente inquieto, crítico, buscador constante del saber, respetuoso de los demás y consigo mismo, capaz de internalizar valores y principios éticos que le permitan incorporarse con reales posibilidades de éxito a instancias de estudio superior y a los desafíos que le presenta
la vida.


Ahora que ya conocemos el planteamiento de este establecimiento, los invito a leer lo que un ex-alumno de el mismo nos plantea:

Mi nombre es Alvaro, salí hace 5 años del LCH y hoy estudio Pedagogía en la UCTemuco. De acuerdo a los puntos del PEI planteados debo decir que en la práctica la situación no es tan similar, ni mejor ni peor, pero sí diferente.

Sin duda en cuánto al educando éste es el centro del quehacer educativo, pero la renovación y permanente evaluación no se alcanza a percibir a nivel de estudiantes. Ignoro realmente la situación a nivel de profesorado y/o directivos, pero en lo que a aula respecta es de conocimiento popular que los profesores no renuevan sus prácticas docentes, ni sus métodos de evaluación (o lo era así en mi tiempo, pero dudo que haya cambiado).

Lamento decir que del segundo punto (formación intelectual, moral y ética) sólo lo intelectual cabe dentro de la categoría de “sólido” en una gran mayoría de los Profesores no cumplen con una formación ética y moral respetable. De entre ellos destacan algunos que son notablemente íntegros como Gloria Ferrada, Eugenio López y otros más, pero no creo que sea un punto fuerte en el perfil de los docentes del establecimiento; aunque, en mi opinión, esto no va en desmedro de su calidad como expertos en su área, sin duda.

Por último, en relación a la característica presentada del estudiante del LCH creo que se ha logrado en gran medida. No sólo en mí existe la percepción, claro está, de que los egresados del liceo salimos con grandes logros en lo personal: un ritmo de estudio inconmensurable comparado con otros compañeros de la Universidad; una inquietud –muy importante para mí- en todos los ámbitos de la vida, casi como estar siempre “inconforme” con lo que se ha logrado y con la certeza de que se puede alcanzar una meta mayor… En cuanto al respeto conmigo mismo y los demás no lo atribuyo a la formación del LCH, pero ahora que lo pienso de esa manera es muy probable que algo haya influido en ello.

Para terminar destaco el nivel de exigencia que tiene el liceo, como ya dije anteriormente, y que se ve reflejado en el nivel de exigencia que tiene el ritmo universitario solamente. Es bastante similar y gracias a ello uno se va educando en responsabilidad, compromiso y, por sobre todo, inquieto.

Quizás a muchos de nosotros nos puede hacer bastante sentido lo que Alvaro plantea, pues refleja claramente lo que se vive en un liceo en el que se mueve una gran cantidad de alumnos, y por lo tanto, muchas veces no se puede ser tan personal. También refleja, como el liceo se preocupa por el rendimiento de sus estudiantes, y los exige al máximo, esto lleva a que en el futuro, en la universidad, la carga académica, la puedan llevar de buena manera.

También, seria bueno detenerse a pensar en el como puede ser efectiva la formación de valores en una gran masa de estudiantes, en los cuales se trabaja muchas veces de manera tan impersonal, pero eso es materia de otro tema, que quizás el tiempo lleve a tratar.

Reitero la invitación a comentar, a hablar acerca de sus experiencias escolares, o si se sienten identificados con casos o situaciones como esta.

Agradeciendo a Alvaro el tiempo para escribir, me despido.

Francisco Urrutia.
Estudiante de Pedagogía Matemática, UFRO
J.M.U Schoenstatt


Principios Institucionales
(2000). Retrieved September 24, 2009, from http://www.lchtemuco.cl/principios/principios.htm

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